23. Puerto Iguazú

Puerto Iguazú es una pequeña localidad argentina donde se encuentran las famosas cataratas. Esta zona es la confluencia de tres fronteras: Argentina, Brasil y Paraguay. Aunque las cataratas solo pueden ser vistas desde el lado argentino ( una perspectiva mas panorámica) y el brasileño ( una vista mas contundente de los mayores saltos). Con dos, tres días, es mas que suficiente para visitarlas. 2 en Argentina, hay muchos caminos, y otro mas por el lado de Brasil. Yo solo voy a estar un par de días por lo que no me complico la vida y solo visitare el lado albiceleste. Además unas chicas catalanas que hay en el hostel, me informan que en Brasil las vistas son buenas pero te cobran por entrar en todos los caminos, y eso que hay que pagar entrada al parque. 

Me hospedo en el hostel “El Guembe”, poco recomendable. Me instalo en una habitación con dos cuartos, agarro el cuarto que hay una cama y me preparo para ducharme y marchar. Del otro cuarto sale una chica para el baño y uno que es educado dice simplemente.- buenos días. La tipa no solo no me contesta sino que me echa una mirada bastante hostil. Al salir del baño le vuelvo a decir lo mismo y nada. Acto seguido sale otra chica y pasa exactamente lo mismo. Cuando estoy preparado para marchar pasan a mi lado las dos tipas con sus mochilas y yo con mi mejor sonrisa les deseo un buen día. Al pasar por recepción pregunto si mis excompañeras de habitación son de Israel y me dicen que si, que como lo se. Nada, cosas mías.

Voy a la terminal y cojo el bus de línea que va al parque. Allí compro la entrada para los dos días, en el segundo se paga la mitad. El salto mas espectacular de todas las cataratas es el denominado: la garganta del diablo. Tomó un trenecito que te acerca a 1 km. Del camino surgen miles de mariposas de todos los colores que se posan en las pasarelas, mis brazos y en todas partes con toda naturalidad, las mas espectaculares, las de color amarillo que al mismo tiempo se apilan en grupos.

 

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Una larga pasarela que pasa por encima del rió Iguazú te lleva a dicho salto. Cuando lo ves no lo puedes creer. En la vida había visto semejante gigante de agua.

 

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Después de contemplar durante un buen rato este salto me voy a dar una vuelta por la pasarela superior. Al día siguiente volveré para continuar la exploración por todo el parque: pasarela inferior, isla San Martín, sendero Macuco. Cada vez baja menos agua por el río y se empieza a notar ya que se ve mucha roca adonde antes solo había agua.

 

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Al volver del parque voy a la terminal y compro el billete de regreso a Buenos Aires. Viajare con un bus de la compañía Río Uruguay que resultaran muy cómodos. Además tienen servicio de catering llevado por una chica muy guapa y simpática. Salgo para la capital el lunes 20 de marzo a las 15:30 horas. Llegare al día siguiente a las 9 de la mañana.

Los siguientes días los paso en casa de mis amigos Jorge y Mónica. Es una lastima pero no veo a Jorge ya que todavía esta en Barcelona. La paso con Mónica y su familia. Esos días tendremos tiempo de charlar mucho y buscar un lugar para depilarme las piernas y la espalda.

Cuando por fin encontramos un lugar voy y me atiende una chica que me hace una depilación muy agradable, ¡demasiado agradable! Hay momentos que lo paso realmente mal, ¡ay, dios mío! que no se levante eso o la vamos a liar. Empiezo a recitar versos pero lo rechazo porque la erótica se me vuelve insoportable. ¡Fútbol Americano!, eso es, placajes, carreras y touchdowns pasan por mi cabeza para calmarme. Salgo del lugar echo polvo, me compro un helado y me voy a llorar.

El 23 de marzo tomare un avión en el aeropuerto internacional de Ezeiza destino Bogota, Colombia.

22. La odisea

El bus viene de Bolivia y se detiene para recogerme a mi. Al subir tengo la visión mas estremecedora que he vivido en mi vida. Están todos los asientos ocupados, menos uno al final, de hombres y mujeres de rasgos indígenas cubiertos de mantas hasta la altura de los ojos. Todos los ojos me miran desconfiados y debo reconocer que entiendo su desconfianza. ¿Qué hace un extranjero viajando a esa hora? Mas que la desconfianza de la acción me imagino la sensación de ver a un extraño tan diferente a ellos. Me siento al final, donde están los cinco asientos entre un hombre y una mujer cubiertos hasta arriba de mantas. Quedo encajonado entre los dos. El hombre me sonríe un poco pero la mujer creo que no le hago ninguna gracia.

Debemos pasar por la gendarmería por lo que el autobús es parado y todos deberemos salir, agarrar nuestras pertenencias y formar una fila para ser revisado. Al comprar el boleto había una nota bien grande diciendo que solo se admitían dos bultos por persona. Me extraño porque pensé: cuantos bultos piensan que uno va a transportar. ¡Pues esta gente viaja con la casa encima! Empezaron a salir del portaequipajes bultos y mas bultos. Conté un tipo que llevaba hasta 7. Son las 12 de la noche y una luz ilumina el puesto donde la oscuridad y el frió reinan a nuestro alrededor. El chofer deja todos los bultos en el suelo y los viajeros van recogiéndolos y formando la dichosa fila. Pero veo que algunos bultos se quedan en el suelo sin dueño. Un gendarme grita de quien son y veo que nadie responde. ¡Todos se hacen los locos! Así empezara una pesada madrugada en la que todas las bolsas son abiertas y todo lo que contienen desparramado para su minuciosa revisión. Al llegar mi turno el gendarme se sorprende de ver a alguien como yo. Le doy mi pasaporte y subo mi mochila a la mesa y hago la intención de abrirla. El gendarme me dice que no hace falta que todo esta conforme. Me pongo a un lado y veo como van eligiendo algunas personas para llevarlas adentro y cachearlas. Todo transcurre en un ambiente de normalidad y tranquilidad, se diría que todos lo viven como algo cotidiano. Empiezo a ponerme nervioso porque a las 5 sale de Salta el bus que debe llevarme a Tucumán y la exploración transcurre muy lentamente, parece que no vaya acabar nunca. Saldremos cerca de las 2 de la mañana y llegare a Salta 25 minutos antes de la partida de mi siguiente autobús. Aquí vivo otro pesado episodio. Cuando un autobús llega a una terminal aparecen unos personajes, los maleteros, que se encargan de darte tu bolsa. Tu eres libre de darles propina o no. Empiezan a sacar bultos y a entregarlos a sus dueños tranquilamente. Yo me quedo atrás y espero, pienso para mi que ya saldrá mi mochila cuando quiera. Cuando solo quedan 3 o 4 bolsas y no hay casi nadie me acerco y pido la mía. El tipo en cuestión sin agarrarla me exige la propina. Uy, no. Tengo una moneda preparada en mi bolsillo pero no. Le digo al tipo que así no son las cosas. Su obligación es darme la bolsa y yo le daré la propina si me da la gana. El tipo empieza a llamarme gringo y se desentiende de mi bolsa y reparte las demás sin pedir la dichosa propinita. Yo me mantengo tranquilo porque se que me la dará, le guste o no. Cuando solo queda mi bolsa me vuelve a exigir la propina. Meto mi brazo por el portaequipajes y le arranco de su brazo mi mochila. Me la cuelgo y le empiezo a sermonear sobre como deben hacerse las cosas. El tipo me empieza amenazar  y una pareja que había allí me dice que no le haga caso y que le deje, que estos tipos no saben comportarse.

A las cinco y haciendo la fila para entregar mis pertenencias en el siguiente bus veré al mismo tipo encargado de subirlas. Me pongo el ultimo no vaya a ser que me haga una putada. Llegado mi turno veré como acomoda mi bolsa y como cierra la puerta asegurándome que no le va hacer nada. El viaje a Tucumán lo hago en un autocar de la compañía Andesmar, son cómodos y amplios por lo que me relajare y podré dormir sin molestar y sin que nadie me moleste a mi. En Tucumán desayunare y cogere el siguiente que me llevara definitivamente hasta Puerto Iguazú. Me paso todo el viaje leyendo el libro “Vivir para contarla” de García Márquez. A las 9 de la mañana del sábado, 17 de marzo, llegare a Puerto Iguazú. Mi primera impresión es que estoy en medio de la selva.

 

 

21. Humahuaca

Humahuaca es un pequeño pueblo de casas de adobe rojizo. Hay algunos edificios coloniales como el cabildo y la iglesia frente a la plaza. Pero lo mas importante es su monumento a los soldados que lucharon por la independencia. En una gran explanada de suelo empedrado suben unas escaleras hacia dicho monumento de guerreros tallados en acero. Las calles son estrechas, las mujeres pasean de un lado para otro con sus bolsas de tela en la que vi transportar hasta un niño y los perros vagabundos esperan que alguien les haga caso. Viven para el turismo, en la gran explanada hay puestos de artesanía y en las calles cercanas existen varios restaurantes bonitos y acogedores. Incluso descubrí un pequeño local que hacia de cafetería realmente cómodo y donde la dueña ponía muy buena música: Gary Moore...

La festividad mas importante es el carnaval. Me han explicado que en dichas fiestas las parejas dejan de serlo por lo que se pueden liar con quien quieran. La verdad, me parece que me están tomando el pelo.

Me instalo en un hostel muy bonito con el nombre del pueblo. Estoy en una habitación comunitaria pero no hay nadie. La cama tiene un colchón cojonudo por lo que voy a dormir de maravilla. Este pueblo esta a 3000 metros sobre el nivel del mar por lo que todo esfuerzo físico se hace fatigoso. A la noche dormiré con todo cerrado. Por lo que me despertare de madrugada, con una sensación de falta de aire, que me hará abrir corriendo la ventana para tomar aire fresco.           

Salgo a dar una vuelta y hago muchas fotos. Este lugar es un paraíso para los amantes de la fotografiá. Fotografiando una calle aparece una anciana que va muy bien para mi retrato. Al pasar al lado mío me echara una bronca por ser descarado y no pedirle permiso para hacerle la instantanea. Le pido mil disculpas pero pienso en lo bien que habra quedado.

Paseo, duermo, como, leo, escribo. Ojala la vida fuera siempre así de relajada. El jueves 15 de marzo a las 10 de la noche estaré en la pequeña terminal para comenzar mi odisea que debe llevarme a Puerto Iguazú en 35 horas y tres autobuses diferentes.

20. Salta y provincia (3° parte)

El lunes 12 marzo visitare el pueblo de Cachi. Para llegar hasta aquí hay que atravesar el valle encantado y el parque nacional de los Cardones. Es increíble el contraste de los paisajes. Cruzando el valle encantado, se llega a la cima de un cerro donde la vista es de un verde intenso. Nada mas pasar al otro lado, el color cambia radicalmente. Todo se vuelve árido y marrón, presidido por el cardón, un tipo de cactus muy grande que hay por estos parajes. Atravesare una carretera, que parte en dos el parque, que es un desierto lleno de cardones. Cachi es un pueblo tranquilo de casas de adobe blancas y donde el sol aprieta de una manera bárbara.

El martes 13 de marzo iré a Cafayate cruzando toda la quebrada del mismo nombre. Esta quebrada es impresionante. Hay una gran garganta donde la orquesta sinfónica de Salta da conciertos porque la acústica es muy buena. Hay rocas enormes con todo tipo de formas: un pato, la cara de un indio, un castillo.... Cafayate y los alrededores son zonas vinícolas por lo que visitare un par de bodegas, donde degustare vino y queso de cabra. Cafayate es el pueblo mas grande que he visto hasta ahora. Se nota que el negocio de las bodegas ha dejado dinero porque se ven algunas casas grandes y todo se ve bastante arreglado.

Al llegar a Salta me voy para la terminal de autobuses para organizar el viaje de los siguientes días. Quiero ir a Humahuaca un par de días y luego quiero ver que opciones tengo según los horarios y disponibilidad: ¿Iguazú?, ¿Córdoba?¿volver a Buenos Aires? La sensación de ir a la terminal sin saber donde vas a parar los siguientes días es realmente alegre e inspiradora. Compro el boleto a Humahuaca, luego logro información de un bus que saldrá de ese pueblo dos días después a las 10 de la noche para Salta y lo compro. Llegare a Salta a las 3 de la mañana y otra compañía me da la posibilidad de comprar un boleto para Tucumán que saldrá de Salta a las 5 de la mañana, lo compro. Llego a Tucumán sobre las 10 de la mañana y a las 11’30 sale otro para Puerto Iguazú, 21 horas de viaje mas, ¡Bingo!

El miércoles me levantare a las seis de la mañana para agarrar el primer bus para Humahuaca. Para llegar aquí hay que pasar de la provincia de Salta a la de Jujuy. En el limite de las dos provincias esta la gendarmería donde hacen parar a todos los autobuses. Las personas que viajan conmigo son unos pocos viajeros y  lugareños con rasgos indígenas con muchos paquetes y mantas. Nos hacen bajar a todos y debemos formar una fila con nuestros equipajes para que sean revisados. Después de una larga hora continuaremos hasta Humahuaca donde me bajare para ser rodeado de mujeres que me venden bocadillos, bebidas y helados.      

 

20. Salta y provincia (2° parte)

Como me ha gustado esta excursión, nada mas llegar a Salta voy a la oficina de excursiones La Posada y contrato otra para el día siguiente. Esta vez iré a la Quebrada de Humahuaca donde visitare los pueblos de Pumamarca, Tilcara y Humahuaca. A la mañana me recogerá un guiá llamado Jorge en una peugeot partner. Nos acompañan dos chicas alemanas que se quedaran en uno de los pueblos, por lo que paso el día paseando con Jorge charlando de todo.

El día se despierta en Salta muy lluvioso por lo que pienso que va a ser una mierda. Durante el camino deja de llover y al llegar a la gasolinera donde desayunamos veo las nubes debajo mío. Estamos por encima del agua que azota la ciudad de Salta. En Pumamarca volveré a ver el cerro de los 7 colores, visitaremos el pueblo y seguidamente continuaremos hasta Tilcara. Aquí visitaremos unas ruinas arqueológicas de lo que fue un poblado inca y veremos el pueblo. La plaza mayor esta llena de puestos de artesanía donde los artesanos te explican como trabajan. En uno me preguntan de que parte de España soy, al responderles Cataluña me dan un pequeño tríptico de información en catalán. Esta gente es sencilla, amable y muy acogedora.

Mas tarde iremos a Humahuaca. Pararemos de vez en cuando a mirar las montañas y como cambian sus tonalidades por causa del mar, ya que hace miles de años todo esto estaba inundado. Jorge me indica un lugar donde cayo un meteorito. El cráter es enorme pero el meteorito no esta. Se ve que alguien lo robo, ¿cómo? No se sabe. En Humahuaca comeré y presenciare una actuación de unos músicos. Acto seguido un niño vestido con ropa regional recitara un poema sobre el sentimiento de pertenecer a esta tierra. Un momento muy emocionante para los que estamos allí, a  Jorge se le escapan las lagrimas. ¡Lo tengo decidido! Cuando termine de visitar toda la zona me voy a venir a Humahuaca a pasar un par de días. Jorge y yo nos volveremos a Salta tranquilamente, pararemos en varios lugares a pasear y merendar. Me hablara de su mujer, la chica valenciana que me dio la propaganda el día que llegue a Salta. Se conocieron por internet y ella dejo todo por venirse hasta aquí con el. A la noche nos despediremos con un abrazo.

Al día siguiente es domingo por lo que decido descansar. Me levantare tarde y pasare el día con un suizo que he conocido en el hostel. En Suiza trabaja de paleta y todos los años se va un par o tres de meses a viajar por Latinoamérica. Con este viaje ya ha visto todo pero dice que no le interesa mucho otro continente. El próximo año iniciara por donde empezó hace 10 años atrás. Esto de viajar por Latinoamérica te deja enganchado para siempre.       

20. Salta y provincia (1° parte)

Salta es la capital de la provincia del mismo nombre. Se encuentra en el valle que lleva el nombre del fundador de la ciudad, el militar español Hernando de Lerma. Originariamente fue fundada como lugar de paso y descanso en la ruta de Lima a Buenos Aires. En el centro de la ciudad, presidida por la plaza 9 de Julio, esto se hace visible por su arquitectura colonial.

Nada mas bajar del autobús, una chica me aborda ofreciéndome lugar en un hostel llamado El Andaluz. Me parece bien, voy para allá y me instalo. Después salgo para informarme sobre las posibilidades de movimiento por la zona. Me surge un pequeño inconveniente. Los lugares son lejanos por lo que la opción de andar es costoso en tiempo y esfuerzo. Los coches de alquiler cuestan muy caros y los autobuses de línea no ofrecen la posibilidad de bajar y dar una vuelta. Paseo por la ciudad buscando otra posibilidad y me cruzo con una chica, que resultara ser valenciana, que me da un papel de una agencia de excursiones. Lo leo y me parece interesante. Ofrecen la posibilidad de excursiones de un día con pequeñas furgonetas por todos los pueblos de la zona, con guiá. Voy a sus oficinas y me apunto a una que hará el recorrido del tren de las nubes, este tren ahora esta cerrado por reformas, hasta San Martín de los Cobres. Después seguirá el trayecto hasta llegar a un lugar llamado Las Salinas, un desierto de sal de la que ya hay colgada una foto en el blog, luego volverá por Pumamarca donde esta el cerro de los 7 colores.

A la mañana siguiente soy recogido a las 7 de la mañana por Diego, un guiá de la zona que le encantan las canciones de amor y cantarlas a pleno pulmón. En la furgoneta voy con varios extranjeros. Paso un día muy agradable, todo resulta muy interesante. Estoy en plena zona andina y todo a mi alrededor me lo hace sentir así. Las montañas, las personas y la cultura inca se hacen latentes en todas partes. San Martín de los Cobres, destino final del tren de las nubes, es un lugar de calles polvorientas, niños corriendo por todos lados y ancianas que ofrecen sus artesanías a los visitantes que pasan por allí. Estoy a casi 4000 metros de altura y Diego nos aconseja masticar hojas de coca. Pero ojo, estoy hablando de hojas de coca que es muy diferente a la cocaína. La coca es una planta milenaria que ya tomaban los incas y sirve para el mal de altura, el cansancio físico y mitiga el hambre. La cocaína es un producto occidental, por el cual, se necesitan a parte de la hoja de la coca 7 productos químicos mas, uno de ellos la gasolina. Aquí se pueden comprar bolsitas con estas hojas por lo que adquiero una y me paso la mañana mascando esta hoja de sabor altamente amarga.

Después de comer nos vamos a Las Salinas. Este salar es trabajado por 35 familias que constituyen una cooperativa. Pero solo reciben 15 pesos = 4 euros por tonelada de sal, esto gracias a nuestra querida globalización. Después de superar la cota 4200 bajamos por un valle que nos llevara al Pueblo de Pumamarca y a su celebre cerro de los 7 colores. Yendo para allá iba pensando que seria otra mentirijilla de los argentinos, pero no, los conté y tenia 7 colores. Del naranja al gris pasando por rojos, rosas y fucsias. Un lugar de gran belleza, la verdad.

Después de esto volveremos para Salta, a Diego se le ha acabado todo su repertorio romántico y local, por lo que nos pide música. Le doy mi mp3 donde suena Red Hot Chile Peppers con toda su fuerza. Recibo la aprobación de todos menos de Diego que me pone cara de no gustarle nada.

19. ¡Viajar! ¿Existe mayor placer?

Después de casi 20 días en Buenos Aires y faltando dos semanas para irme a Colombia siento la necesidad de agarrar la mochila y salir de viaje. Mis amigos se han marchado: Guille ha vuelto a Santiago, Nicolás a Suiza después de 9 meses de viaje por toda Latinoamérica, Enrique se ha instalado en un piso ya que ha venido a estudiar y Margherita se ha ido a Colombia, donde hemos acordado encontrarnos en algún momento. Me pasan varias ideas por la cabeza: Uruguay, pero la deshecho. Solo hay playas y me acabaría aburriendo. Santiago de Chile, no deja de ser una gran ciudad y yo quiero montañas. Perú y la ruta inca. Me apunto todos los datos y me guardo este posible viaje para mayo, que hace mejor tiempo. Al principio de mi viaje, había pensado en dejar las regiones de Salta y Jujuy para otro viaje junto Bolivia y el norte de Chile. Pero ahora pienso, que coño, me voy para allá. Compro un billete de autobús en la estación de Retiro, un lugar familiar para mí. Salgo el 7 de marzo, miércoles a las 21:00 horas. Me esperan 18 horas de viaje hasta Salta. Quiero visitar los pueblos y las Quebradas de las provincias del norte argentino, limítrofes con Bolivia. Viajo en coche cama pero esta vez no nos dan comida. Nos paramos a cenar y desayunar en restaurantes a cuenta de la compañía. ¡Como me gusta este país!

18. Buenos Aires querido

Buenos Aires me parece la ciudad perfecta no para vivir, sino para vivirla. No se diferencia en nada a cualquier capital europea y a esto hay que añadirle la calidez de sus habitantes. Existen contrastes obviamente: es palpable la pobreza, el elitismo de su clase alta y en algunos momentos puede parecer incluso caótica por el trafico, sobretodo a la tarde a la salida de los puestos de trabajo. Pero si te fijas un poco te das cuenta de que todo fluye.

Al llegar aquí me instalo en el Hostel Ostinatto. Esta en el barrio de San Telmo, un lugar céntrico y agradable para los viajeros. Me doy cuenta que la gente que pasa por Buenos Aires, la mayoría, no viene a pasar unos pocos días. Es una ciudad seductora, con mucho por hacer en todos los campos o aficiones (bailar, literatura, diseño...) y además a los europeos nos favorece el cambio de moneda por lo que es el momento de conocerla y sentirla durante un tiempo. Este factor hace que hagas con facilidad buenos amigos con los que compartir esta experiencia y en algunos casos crear verdaderos vínculos de amistad. En mi caso yo puedo decir que tengo de estos amigos en Santiago de Chile, Lausana en Suiza, Milán en Italia.

San Telmo como os empezaba a explicar es el barrio de los artistas. Los domingos se cierra al trafico su calle principal, Defensa, por lo que se convierte en un hervidero de personas y todo tipo de artistas. En cada esquina encuentras una banda de música tocando tango, a veces clásico otras moderno, esto acompañado por parejas profesionales de este baile tan bello y apasionado. Hay artistas de mimo, estatuas vivientes, puestos de artesanía y de todo tipo de objetos característicos de este país. Todo esto converge en la plaza Dorrego,  que os podéis imaginar, mas puestos de artesanos y todo rodeado de bares y cafeterías para descansar y tomar un café viendo la gente pasar. Eso si, solo los domingos. Los otros días de la semana, sin dejar de perder su encanto, es una linda calle pero que nunca te imaginarias la transformación que adquiere los días dominicales.

Llego el sábado 17 de Febrero por la tarde. El hostel es muy bonito. Un edificio modernista con techos altos, grandes espacios, un ascensor antiguo que no para de subir y bajar durante todo el día y lo que me convenció para hacer la reserva: clases de yoga gratuitas durante toda la semana. Me instalo y hago la compra para hacerme la cena. Al llegar a la cocina charlo con una italiana llamada Margherita que lleva 5 meses viajando. Javier, un francés que vive en Noruega y le encanta el tango. Luis de Chile, Enrique de Colombia, Vera de Austria, Raquel y Mike de Estados Unidos, una noruega de la que no recuerdo el nombre. Total, a las 11 de la noche estaremos todos cruzando la ciudad en un bus de línea para llegar a un boliche (discoteca) de salsa.

Aquí voy a pasar 20 días por lo que debo organizarme. Comprare un bono de 15 días en una piscina, por las mañanas y después de desayunar cruzare San Telmo y la plaza de Mayo. Dejare a mi derecha la Casa Rosada y me internare en el centro financiero para nadar. Al salir comprare el diario El País de España y volveré al Hostel a comer. A la tarde paseos, cines y cafés observando a esta ciudad moverse. Por ultimo, las noches. Cenas y charlas con mis buenos amigos a los que siempre se incorporara alguien nuevo.

 

17. Mar de Plata

Mi primera sensación al salir de la Terminal de autobuses de Mar de Plata es: estamos locos o que. Un caos de ciudad llena de coches y personas circulando para todas partes. Busco la oficina de turismo que esta frente al mar. La primera línea de costa esta lleno de edificios con no se cuantas plantas y la playa es un hormiguero de casetas que no dejan ver la arena. Un chico del hostel donde paro me explica que este lugar dicen que es parecido a uno en España: Benidorm. Yo no conozco Benidorm pero lo creo aunque multiplicado por 100.

Mi intención era tomar un tren a Buenos Aires pero me informan que no hay ninguna plaza libre hasta 4 o 5 días después. ¡¡Ni loco voy a estar aquí tanto tiempo!! Compro un billete de autobús, busco en Internet alojamiento en Capital Federal y me marcho de este lugar. En total: 1 día y medio de estancia.

Cosas positivas de mi estancia aquí: por fin encontré un cine para ver “Babel” y un par de charlas con un profesor de psicología de la capital.

 

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16. Puerto Madryn

En el aeropuerto agarro un taxi que me lleva a Puerto Madryn, concretamente a la terminal de buses. Son las 12 de la mañana y el calor es sofocante. Allí me informo sobre los lugares que ver y el alojamiento. Reservo una noche en un hostel cercano y no contrato ninguna excursión, no me convence nada de lo que veo.

El hostel tiene el nombre singular de “Don’t worry, be happy”. Un sitio normalito con poca vida. La chica que se encarga de la recepción es de una belleza que yo denominaría brutal. La morocha lo sabe pero ni se pavonea ni coquetea con nadie, esta bien, así se evita problemas.

Salgo a dar una vuelta pero el calor es insoportable. Las calles están vacías y decido entrar en un restaurante con aire a condicionado a comer algo y a leer el diario Clarín.

Por la tarde buscare y buscare formas de ir a Península Valdés pero ninguna me convence. No quiero visita turística a lo borrego (en esta época no hay ballenas, el gran atractivo) y el alquiler de autos me parece caro. Tampoco me siento atraído por este lugar, por lo que voy a la terminal y compro un billete para el día siguiente. Destino: Mar de Plata. Paseo un poco deseando que pasen las horas rápidamente. Lo siento, pero a mi este lugar no me inspira nada.

15. Ushuaia (3ª parte)

El ultimo día en Ushuaia me despertare perezoso por lo que desayunare tranquilamente y decidiré dar una vuelta por el pueblo. Paseando caeré en la cuenta que no he hecho ningún paseo en barco y aunque esto no es de mi gran agrado pienso que será la mejor manera de aprovechar el día. Contrato una excursión en velero a una isla denominada H, lo hago aconsejado por la guía Lonely Planet. Además al ser un velero se que vendrán pocas personas.

 

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El paseo resulta agradable. La tarde es soleada pero hace poco viento por lo que no se pueden desplegar las velas. La isla resulta interesante por las aves que lo habitan. A la vuelta pasamos bordeando un peñasco con leones marinos, tumbados al sol durmiendo como marmotillas. La imagen es muy divertida y el guía dice que tienen la misma vida que los funcionarios argentinos. Yo pienso para mi, uy como los españoles jejeje... Un beso a todos mis amigos funcionarios que son muchos y me apalizarían si se lo propusieran. 

 

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Al volver preparo mis cosas, al día siguiente debo marchar. A las 7:30 de la mañana y después de desayunar reviso mis cosas. Miro el dinero que tengo, todo billetes de 100 y 10 pesos. Me recoge un taxi y como no, el tipo adivina mi procedencia. Que si el Barça por aquí, que si Etoo por allá. ¡Joer, que es muy temprano! Al llegar al aeropuerto me pide 15 pesos. Si recordáis yo llevo billetes de 100 y 10. Le doy dos de 10 y le digo que se cobre 16. El tipo me dice que no puede ser, porque le he dado el dinero justo. Me enseña un billete de 10 y otro de 5. Mi cabeza se acelera a 100 hasta llegar al momento  que he revisado mi dinero una hora antes. Salgo del coche y el tipo sale y se recrea en su timo (5 pesos=1’25 euros). Que si viva el Barça, que espera volver a verme. Me da incluso la mano con una sonrisa de oreja a oreja. Yo estoy maravillado ante semejante caradura y le dejare ir sin decirle nada. Me ha molado el timo y la jeta del prenda.

En el aeropuerto me encontrare con Silvia. Resulta que vamos en el mismo avión que hace el siguiente recorrido: Ushuaia-Río Gallegos-El Calafate-Puerto Madryn y Buenos Aires, ¡vaya tela! Es un avión pequeñito, creo recordar que conté unas 60 plazas. Además la compañía, LADE, una agencia estatal que me he fijado en sus empleados. Son hombres con edades avanzadas. En el avión hay dos azafatos, algún día pedirme que los imite como daban las instrucciones de seguridad, me descojone de la risa con el viejo. Salvo el tramo para aterrizar en Puerto Madryn el viaje es placido. Allí me despediré definitivamente de Silvia, ella sigue a Buenos Aires. Después de tantos días con temperaturas agradables o bajas, al bajar me pegara un bofetón el bochorno.

 

15. Ushuaia (2ª parte)

Subo a la furgoneta y el conductor me indica que me siente a su lado, están todos los asientos ocupados. Estoy un poco mareado por lo que me ajusto mis auriculares y trato de relajarme. Al llegar a la oficina del parque hay que bajarse para pagar la entrada y de detrás de la furgo sale Silvia, la chica catalana que conocí en El Calafate. Me dice que cuando me ha visto subir casi grita ¡viva España! Pero por suerte para los dos se contuvo. Charlamos un poco y resultara que viene hacer el mismo recorrido que yo, por lo que caminamos juntos. La senda ha recorrer es la costera del parque. Un camino largo y con mucho barro, pero muy agradable. Atravesamos varias playas y aunque el día estaba un poco nublado se va despejando poco a poco para acabar en una tarde radiante de sol que hace de este lugar el paraíso.

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En nuestro camino se cruzan manadas de conejos saltarines, un zorrillo vergonzoso pero muy sonriente, patos con disciplina militar, caballos. Cruzamos muelles en desuso y varios bosques de árboles centenarios. Llegamos al final del recorrido: Bahía Lapataia. Un digno final para un bonito día.   

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Desde aquí agarraremos la furgoneta para Ushuaia. Allí me despediré de Silvia pero esta vez sabiendo que nos volveremos a ver. Dos días después coincidiremos en el aeropuerto, a la misma hora salen nuestros vuelos. Pero aun debo pasar otro día en Ushuaia.

 

 

15. Ushuaia (1ª parte)

Mi primera mañana me sirve de reconocimiento. Al principio parece un lugar tenebroso, esta nublado y detrás de Ushuaia hay unas montañas con picos afilados y sombríos. Pero nada mas lejos de la realidad, este es un lugar encantador y muy cómodo para el viajero. Y si además hace sol este lugar se vuelve perfecto.



Tiene una calle principal que recuerda a Andorra porque esta abarrotada de tiendas de deporte, electrónica, etc... Dicen que aquí todo es un poco mas barato por algo relacionado con los impuestos. Yo aprovecho para buscar un cajero donde poder sacar dinero, mi problema con los cajeros y mi relación con algunos dependientes merece un capitulo aparte. Ir a la oficina de turismo (me hago con un mapa y los horarios de los transportes) y compro un billete de avión Buenos Aires-Bogotá, ida y vuelta, para el 23 de marzo, hoy es 9 de febrero ( en el blog claro...). Hago la compra en el super para estos días y la tarde la aprovecho para visitar la cárcel que ahora es un museo.



Al día siguiente comenzaran las caminatas. La primera al cerro Martial en el que hay un pequeño glaciar del mismo nombre. La forma mas cómoda de acercarse es con taxi. El taxista me pregunta de donde soy y yo le digo Buenos Aires. El tipo me mira por el retrovisor con cara de a quien quiero engañar. Rectifico rápidamente y le digo Barcelona, pero que después de casi un mes y medio en este país pensaba que podía pasar por autóctono. El tipo se caga de risa y me dice que tengo un acento español que tiro pa tras.
El primer tramo de subida se puede hacer en telesilla pero como comprenderéis yo paso de mariconadas. Además hay un grupo de guiris, como yo jejeje, que discuten si subir andando o pagar el remonte. Subirán en el telesilla y nada mas bajarse de el me cruzare con ellos con el consiguiente cachondeo por la tontería de utilizarlo. La subida es durilla pero corta, en poco mas de una hora se llega al lugar mas alto que la nieve y la pared vertical permiten. La vista hacia abajo de Ushuaia y el Canal Beagle es muy bonita.







Bajare al pueblo y después de comer me tomare una siesta de tres horas que me sienta de maravilla, hace tiempo que no me pegaba una. A la noche y sin sueño saldré a tomar una cerveza a un pub irlandés. A la mañana siguiente quiero levantarme muy temprano para ir al Parque Nacional Tierra del Fuego. Me dormiré y al despertarme a las 10 menos cuarto de la mañana me informaran en recepción que hay una furgoneta que pasa delante  de la puerta a las 10. Dirección: el parque. Corro a prepararme y desayuno a trompicones. Por esas casualidades de la vida me encontrare pasando un día muy agradable con una persona ehhh tambien agradable.

14. Río Gallegos

Río Gallegos es un lugar con poca historia. Una ciudad industrial con una calle principal donde se agolpan la mayoría de los comercios y restaurantes. Las ciudades argentinas están urbanizadas de una manera parecida, como una cuadricula perfecta todo gira alrededor de una gran plaza y una calle comercial, casi siempre con el nombre San Martín o Independencia. El viento incesante me acompaña e incluso me agita en mis paseos, sobretodo en la costanera delante del río con el mismo nombre que la ciudad. Después de un día y medio agarrare un autobús que me llevara a Ushuaia cruzando el estrecho de Magallanes.
El viaje se hace pesado nada mas empezar. Al llegar a la frontera argentina pasamos mas de una hora para que revisen nuestras pertenencias, según dicen ha habido un soplo sobre trafico de drogas. Entramos a Chile y llegamos al estrecho. El mar esta muy movido por lo que la barcaza no puede cruzar y hay que esperar. Pasare 4 horas leyendo, durmiendo, paseando, tomando algún café y vuelta a empezar hasta que la cosa mejore. Sobre las 20 horas, estaba previsto llegar a Ushuaia a las 17:30, por fin llegan las barcas y empiezan a embarcar los vehículos. El recorrido por mar dura 40 minutos y muchas personas salen a cubierta. Yo decido esperar dentro del autocar y hago bien. De seguida volverá la gente empapada de agua a causa del oleaje. En medio del trayecto las olas pasan por encima del autocar. Llegado al otro costado hay que pasar otra vez la frontera para entrar nuevamente en Argentina.



A las 4 de la mañana y con un frío que pela llegare a Ushuaia. Tengo reservado lugar en un hostel llamado Free Style. He llegado al fin del mundo o por lo menos es lo que reza en todos los carteles.



13. Y no paramos...

Un sol radiante se despide de mí en El Chaltén y yo me he prometido volver algún día. Al final, decido pasar una noche mas con mis amigos porteños en El Calafate. Solo esta Juan Manuel, yo preparo la cena y el compra el vino y la pasamos en grande. Se nos une una alemana bastante loca que también esta por aquí. A la 1 de la madrugada Juan Manuel dice que se va a tomar unas copas. Yo rechazo la invitación porque estoy muy cansado, pero aún así me quedare un rato escribiendo en el comedor. Claro, pienso ¿si este se va quien se queda al cargo de esto? El recoge todo, nos despedimos, sale y cierra la puerta con llave. Yo me quedo con cara de extrañado, el se da cuenta y abre para explicarme que es mejor así para que no roben, etc... y yo bueno, haz lo que tengas que hacer. Pero claro, el cabrito ha dejado a todo el hostel encerrado hasta que llegue la chica de la mañana a las seis.
Para postre al cabo de un rato llegan unos mochileros, parecían israelíes, a preguntar si había sitio.  Intentan abrir la puerta y no pueden, elemental querido Watson, y yo desde el cristal del comedor con mi ingles de Albacete explicándoles  que yo solo soy huésped y que nos han dejado encerrados hasta la mañana. Claro, se me queda la cara de gilipollas al ver sus caras de como que esta esto cerrado y yo tan tranquilo. Hundido y humillado jejeje decido ir a dormir, mañana será otro día.
Al día siguiente, 6 de febrero, marchare a Río Gallegos donde pasare un día y medio. Todo el mundo me ha avisado que allí no hay nada que ver, pero quiero ir y ver una ciudad industrial, de trabajadores y dejar el lado turístico al menos un par de días.
El viaje de El Calafate a Río Gallegos lo disfruto muchisimo. Estoy cruzando la verdadera Patagonia Argentina, kilómetros y kilómetros de estepa donde no se divisa el fin ya que al percibir hasta donde alcanza mi vista la tierra se une al cielo. Las nubes juegan con el viento ha crear las figuras más inverosímiles que puedan existir. Que grande es el mundo y que real. Real a mis ojos y con el poder de ser perpetuo a mi efímero paso.


12. Estopa!!!

Cuando entró veo a dos chicas sentadas, una frente la otra a cada lado del mostrador. Cantan, bailan y aunque saben que he entrado no hacen nada para cambiar su animo, se lo están pasando en grande. Yo miro las diferentes cervezas pero estoy pendiente de ellas, reconozco la música:

....que no me impresionas con esos aires de chula,
que siempre doy con tus huesos aunque te apuras.
Yo como no soy muy normal decido buscarte
buscándote en la oscuridad yo suelo encontrarte.
Pero mañana es fin de semana dentro del laberinto de tu mirada,
porque esta vez no me da la gana, con esta borrachera
y esta vida insana, yo quiero verte de madrugada.
Tumba que tumba con la rumba catalana.

Sin darme cuenta empiezo a mover el culo al ritmo de la canción y a tararearla. Hace tiempo que no escuchaba a Estopa y como ellos dicen siento una inyección de energía positiva recorre todo mi cuerpo. Me giro y las chicas cantan y bailan sin importarles quien les pueda mirar ¿y si me uno a ellas?

Y a veces me enciendo y me apago como una vela,
me tumbo como un gilipollas a ver las estrellas
pensando en que daría yo por tocarte el pelo.
Como una aguja del reloj que ha perdido el tiempo....

Esta claro la cerveza que quiero. Entonces ¿porque boludeo por las estanterías sino voy a comprar nada mas?

me muero de ganas de verte por la mañana,
me quedo mirando el teléfono a ver si llamas,
me voy derechito al buzón de las llamadas perdidas
que intentando localizarte se me hace de día.
Pero mañana es fin de.....

Llego al mostrador con mi cerveza, las dos chicas se ríen y una de ellas se acerca a cobrarme. Al girarme y salir escucho como siguen cantando y yo me pregunto porque no me he unido a ellas.

....y no tener que decirnos nada, que no, que no,
decirnos nada, que no pa que, decirnos nada.

11. El Chaltén

Aunque el día anterior me propuse levantarme antes para sacar dinero, tenia muy poco, no lo hago (como de costumbre) y tendré el tiempo justo para ir a la terminal. El Chaltén es un pueblo que nació en los años 80 con prisas para reclamar este pedazo de tierra antes que Chile. Sus calles son de tierra y no tiene cajeros bancarios. Teléfono hay en pocos lugares y es caro, pero bueno tampoco lo necesito, además llevo todo lo que necesito, incluso me he comprado un hornillo y la comida en El Calafate.



Cuando llegas en autobús en la entrada del pueblo está la oficina del guarparque, allí paramos para una charla informativa. Te dan un mapa muy practico de la zona y ¡¡¡todo gratuito!!! que raro. Además te dicen que si no has venido hacer trekking te has equivocado de lugar.Me instalo con mi tienda en un camping organizado y durante los siguientes días haré diferentes excursiones: Cerro Torre, Chorrillo el Salto, dejando para el ultimo día la excursión mas importante, laguna los tres y el Fitz Roy. Esta excursión es lo mas bonito que he echo en este continente. Son 4 horas aprox.(solo ida) de caminata, las tres primeras con suaves pendientes y mucho llano por un valle virgen a la acción del hombre. La ultima hora es de una pendiente fortísima pero que tenia que subir sin parar después de tres horas de paseo (Soy muy cabezón). Llego exhausto y me encuentro una mole de piedra puntiaguda y vertical que como un trono preside este lugar, un lugar con una fuerza muy poderosa.

 

Durante el camino de vuelta me giro constantemente a mirarlo. Me gustaría verlo siempre. Es mi ultima tarde en El Chaltén y estoy un poco triste, me gusta este lugar. Además siento un poco de nostalgia del Pirineo y las montañas que he subido allí. Me gustaría llevarme el Fitz Roy en la mochila y plantarlo allí para mirarlo siempre que quiera. Me quedan pocos pesos pero los suficientes para entrar en una tienda a comprar una cerveza para brindar por este momento y viviré una anécdota sin importancia pero que recuerdo algunas veces.


10.El Calafate

El autobús para El Calafate sale a las 14:30 horas por lo que aprovecho la mañana para arreglar mis cosas. Ropa, revisar correo, dar una vuelta por Puerto Natales. Mis amigos me aconsejan un lugar para comer barato y que preparan unas hamburguesas descomunales. Después de comer agarro mi mochila, hay que continuar el viaje, y voy a la parada del bus. Allí me encuentro con ellos y partimos para Argentina. Al pasar la frontera mi pasaporte se renueva automáticamente por tres meses mas, eso es beneficioso para largos viajes. El Calafate es un pueblo pequeño y turístico. Vive de los visitantes que vienen a ver el Perito Moreno y el P.N. de los Glaciares. Todos los servicios están preparados para estas visitas. Llegamos sin reserva por lo que hay que buscar lugar para dormir surgiendo el primer problema. Somos seis y cada uno piensa una cosa diferente con la agravante que es temporada alta y no hay mucho lugar. Durante un momento todo esta en un punto muerto, Xabi y yo dejamos las bolsas y decidimos ir en busca  de algún sitio.
Tenemos suerte. Pasamos por delante de unas cabañas y paramos a preguntar. Nos atiende una chica muy guapa que dice tener una libre, es para seis personas y el precio es razonable. La agarramos y vamos en busca de los demás. Anteriormente nos habíamos informado de cuanto valían las excursiones al Perito. Preguntamos por alquiler de coches y conseguimos una ranchera que nos saldrá más económico. Hay que coordinarse: los brasileños irán a comprar la cena y el desayuno, los españoles a buscar la ranchera. Xabi, Sonia y yo buscamos de paso un lugar para dormir la siguiente noche y reservaremos lugar en el hostel Lago Argentino. En ese momento y delante del tipo que nos atiende no soy consciente de lo mucho que me voy a reír con el. Cenamos y a dormir.Sobre las 8 de la mañana nos levantamos. Ducha, desayuno y salida al Perito. Que placer es conducir otra vez. Llegamos al parque pagamos la entrada y seguimos por un camino de ripio hasta el parking del Perito. Es temprano por lo que podremos disfrutar de un par de horas de tranquilidad hasta que lleguen los autocares.



El perito Moreno es espectacular. Kilómetros y kilómetros de hielo que en su extremo se va deshaciendo poco a poco. El ruido al quebrarse es sobrecogedor y acto seguido una enorme placa se desprende para caer al lago con el consiguiente estruendo de agua y hielo. Se podría estar horas y horas contemplándolo pero empiezan a llegar los autobuses y una marabunta de gente llena el lugar. Ha sido suficiente para nosotros, volvemos al coche, nos comemos los bocadillos y de vuelta a El Calafate.



Dejamos a los brasileños en la terminal ya que ellos se marchan. Xabi, Sonia y yo devolveremos el coche y nos instalaremos en el hostel. Esa noche cenaremos tortilla de patatas, vino y jugaremos a la brizca es la ultima noche que pasaremos juntos. Al día siguiente nos despediremos, ellos marchan a Buenos Aires en bus, 40 horas uffff. Yo me quedo en Calafate mi destino es distinto: primero Chalten y luego Usuhaia. Debo organizarme, tengo que encontrar un billete para Chalten para el día siguiente. Calcular los días que necesito allá, comprar el de vuelta que concuerde con uno para ir a Río Gallegos, en Río quiero pasar un día. Necesito un billete que desde allí me lleve a Usuhaia y si puede ser encontrar un medio de transporte para salir de la isla de Tierra del Fuego, ya que es temporada alta y puede ser un poco complicado. Encontrar los billetes de bus no es complicado porque hay mucha oferta, además tengo suerte. En la terminal de autobuses hay una agencia de la compañía estatal de aviones, Lade. Me hago con un billete Usuhaia-Puerto Madryn para la fecha que me conviene, ole!!! ya tengo listo mi viaje para las dos siguientes semanas. Vuelvo al hostel a descansar. Me preparo la cena y una chica me pregunta una cosa en ingles, aunque su nivel es alto el acento la delata seguro, es española. Le pregunto y no me equivoco, se llama Silvia es catalana pero vive en USA. Charlamos un rato, nos despedimos ya no nos deberíamos volver a ver mas pero quien sabe...Hay varios italianos y los dos chicos que se encargan de la recepción son porteños, locos y divertidos con los que me mato de risa. Estaremos hasta las tantas hablando de fútbol y riendo sin parar. A las pocas horas, las  7:00 AM saldré para El Chalten.



 

6. Cruce de Lagos (Argentina-Chile)

A las 7 de la mañana y con un sueño de muerto salgo con mi mochila destino: Puerto Montt, Chile. Bariloche duerme y solo me cruzo con los últimos que vuelven de parranda. Una cosa que se me había olvidado del día anterior. Que agradable resulta pasear y saludar a personas e incluso pararte a hablar un momento con alguna, Bariloche comienza a ser un lugar familiar para mi por lo que me da pena marcharme. El aire es limpio y  frió delante del lago Nahuel. Entrego mi mochila a los responsables del cruce de lagos y subo al bus. Escucho hablar en catalán. Nos demoramos un poco porque una mujer no quiere ceder el asiento que esta ocupado por su maleta, que a su vez no ha querido entregar a los responsables de equipajes. Empezamos bien. Al fin logramos salir hasta Puerto Pañuelo donde agarraremos el primer catamarán. Esto esta lleno de gente, no es lo que me esperaba. Me concentro en mi música. Partimos dirección Puerto Blest. El trayecto es de una gran belleza pero encontrar un lugar tranquilo donde disfrutarlo es imposible. Andar es complicado entre tanta gente y al ser un viaje algo caro, carísimo para la gente de acá se ve gente adinerada que se comportan de una manera muy maleducada. Me siento en un lugar y escucho una conversación sobre lo poco que se gana en bolsa y de golpe cambia la conversación y entran en lo mal que esta la educación y como cualquiera puede obtener un titulo universitario. Como llame a Chavez os vais a cagar. Pasamos por Laguna Frias, por aquí paso el Che, en la película es donde le propone a Granados instalarse después de sus innumerables viajes y montar un hospital para atender a cualquiera. Como ha cambiado el cuento, ahora se pasa en catamarán y se habla de bolsa. Me sorprende como mucha gente echa cientos de fotos sin mirar el paisaje, pero bueno quien soy yo para juzgar a nadie aunque lo hago.

Los tramites de aduana son lentos y agobiantes. El puesto fronterizo de Peulla es pequeño y nosotros somos muchos. Salvados todos los tramites se llega a un lugar donde nos dejan comer. El día anterior me compre unas empanadas de carne de las que tomo muy buena cuenta. Un poco antes he conocido a tres catalanes, 2 chicos y 1 chica, que viven en la Cerdanya. Continuamos el viaje, ya estamos en Chile, la visión del volcán Osorno y el lago Todos los Santos es soberbia. Llegamos al ultimo embarcadero y de ahí a agarrar el ultimo bus. Hace una parada en un lugar donde están los anunciados espectaculares saltos del Petrohue. No tengo pesos chilenos por lo que no puedo entrar. Los chicos catalanes que cogieron otro bus pasan por aquí. Laia me ofrece pagarme la entrada. Los espectaculares saltos se quedan en saltos a secas pero la vista del volcán es muy bella. Me despido definitivamente de mis amigos catalanes, me pasan su teléfono por si paso un día por su casa en Travesseras. Ahora directo a Puerto Montt donde me espera una habitación en una casa de huéspedes y también la anécdota mas desagradable del viaje. Todavía estoy pensando si la explico en el blog. Dado que este blog va retrasado algo mas de tres semanas sobre mi mismo, cuando me despedía en Puerto Madryn de Silvia, una amiga catalana que vive en EE.UU. me decía entre risas que lo escribiera sin falta, que el blog se haría famoso. Ahora hace risa pero en aquel momento lo pase fatal.        

5. Gente del Sur

La ultima noche antes de marchar a San Martín, o para ser mas exactos voy a Junín de los andes y el parque nacional Lanín, la paso en el hostel de Bariloche “Gente del Sur”.

Y nada mas llegar conozco a Edu, es de Ullastrell aunque vive y trabaja en Mallorca. Charlamos un poco, al día siguiente se va muy temprano al Bolsón. Quedamos para ir a la Terminal  juntos.

Al día siguiente salgo para San Martín por la ruta de los 7 lagos. Son 100 Km. de camino de tierra pasando por una serie de lagos. El recorrido es de mucha belleza. Llego a San Martin y de seguida cojo o tomo otro para Junín. En Junín de seguida agarro otro bus que ya me deja dentro del parque. Acampo con la tienda junto al lago Huechulafquen a un lado y al otro el volcán Lanín. Este lugar es el paraíso. Además al contar con muy pocos servicios hay muy poquita gente, lastima que deba irme tan pronto pero en 5 días debo estar en Chile.

Al día siguiente al mediodía salgo a San Martín. Me alojo en un hostel y me voy a subir un pequeño cerro que hay pegadito al pueblo y al lago Lacar. En dicho cerro hay una comunidad de Indios Mapuches. Es primera hora de la tarde y no hay nadie por el camino. Después de la primera subida llego a un lugar que hay un poco de claro y una caseta cerrada. No hay ninguna indicación por lo que sigo subiendo y subiendo. A las 7 de la tarde y después de casi 3 horas de subida, exhausto decido volver porque no veo a los Mapuches por ningún lado. Bajando me encuentro la caseta abierta, un cartel anunciando la llegada a la comunidad y los caminos por los que hay que ir. Joder, los cabrones se echan la siesta y lo dejan todo cerrado. Visito la comunidad pero estoy cansadísimo. Vuelvo a San Martín y decido dar una vueltecita y cenar algo, tengo un hambre que me comería una vaca...y aquí hay muchas. San Martín es un pueblecito muy, muy pijo o cheto como se dice aquí. Me siento en una terraza y pido la hamburguesa mas grande, una ración de patatas (la mas grande claro) y una cerveza de litro. Al lado mió hay 3 pijos hablando o sea que súper es Buenos Aires, estoy de mal humor. Me traen la comida y la gente mira el atracón que me voy a meter. Yo gruño, el que se me acerque me lo como con las patatas. De hay a dormir, al día siguiente vuelvo a Bariloche.

De vuelta a Bariloche vuelvo a “Gente del Sur” tengo reservada una cama. En este hostel hay muy buen ambiente y gente de todos lados. Charlo con un australiano, un par de chicos argentinos. En mi habitación esta Edu echándose la siesta, ya ha vuelto de Bolsón. A la tarde salgo con Edu a dar una vuelta. Cenamos y al llegar al hostel hay un ambientazo terrible. Hay unos chicos holandeses y otros argentinos dándole al drinking. Edu y yo nos unimos y la pasamos molt be. Se unen unas chicas y al final acabamos todos en un boliche (discoteca) de Bariloche. Pierdo a Edu, se habrá ido de cacería, aquí las chicas son muy guapas. Acabo a las tantas en otro boliche medio pedo con dos chicos argentinos y tres chicas. Llego muerto a dormir y Edu ya esta acostado. Al día siguiente me explica que se fue a dar una vuelta y al volver al no vernos se fue a dormir. Comemos juntos y le acompaño agarrar un taxi, se va a la Terminal dirección Chile, quedamos para estar en contacto. Ya en el hostel charlo con Emilio, un chico argentino con muy buena onda, me invita a un asado que hará a la noche con otro chico y unas chicas, pues vale!!!! Me preparo porque al día siguiente me voy a Chile por la ruta “cruce de lagos” que durante un día te pasan a Chile, mas exactamente a Puerto Montt, con 3 ferry y 4 buses alternativamente. A la noche asado!!!! Hay un ambientazo en el hostel, esta lleno de gente, hay un holandés muy gracioso que solo dice –  hola , mi amorrrrrr. A todas las chicas que pasan. Después de cenar más fiesta. Acabo en la cama a las cinco de la mañana y a las 7 debo estar agarrando el primer bus camino Puerto Montt.  

 

4. Puente del Inca-Mendoza-Bariloche

Al día siguiente salgo para Mendoza con Gustavo. Utilizamos el único medio: el expreso de Uspallata. 4 horitas para recorrer 110 kilómetros, ¡¡¡Échale huevos!!! Gustavo se vuelve a Buenos Aires después de aplacar sus necesidades montañeras, recoge a la familia y se va a la playa. Aconsejado por el, quiero ir para San Martín de los Andes. Llegamos a Mendoza a las 3 de la tarde, me parece una ciudad un poco extraña. Hace mucho calor pero esta nublado, amenaza tormenta, por lo que hay bochorno. En las calles hay unos árboles llamados sicomoros, según ellos para apaciguar el calor del verano. Pero todo esta lleno de zanjas para que puedan crecer sus raíces por lo que hay que ir con cuidado para no dejarse los piños. Me parece triste pero solo es un espejismo. A las tres de la tarde todo el mundo esta echando la siesta, mas tarde y sí encima sale el sol es una ciudad de provincias muy animada y agradable. Tiene unas plazas muy bonitas y me recuerda a Terrassa. Además se ven muchas personas con rasgos indios por lo que me siento mas cerca de la verdadera América Andina. Comemos algo y me acompaña a buscar hostel. Encuentro uno “Campo Base” y después de instalarme nos vamos a dar una vuelta. A las 8 de la tarde le acompaño a la terminal y busco un billete para mi. Despido a Gustavo y quedamos para vernos en Buenos Aires. Para San Martín no hay nada en los siguientes días por lo que el me recomiendan ir a Bariloche y desde allí puedo ir a San martín, dicho y hecho compro un billete para el día siguiente.

Me voy a dar una vuelta y ceno una rosca de pizza en una terracita muy agradable y llena de gente, aquí tienen nuestras costumbres o nosotros tenemos las de ellos.

Descanso y paso el día siguiente paseando tranquilo. A la noche me cargo la mochila y a la terminal para marchar a Bariloche, me esperan 20 horas de autobús.

Este autobús no es tan cómodo pero bueno el viaje es soportable. En la terminal de Mendoza esperando el bus se plantan delante mío 5 chicas rubias anglosajonas muy interesantes para la vista . Pienso para mi, ojala vinieran en mi autobús así me harían el viaje mas agradable visualmente. Me subo, me acomodo con mi agua, mi música y veo que suben las cinco chicas!!! Y no solo eso, sino que una se sienta conmigo y me quedan dos delante y dos detrás mío, ¡¡¡Por dios!!! Es de noche por lo que duermo tranquilo, pero al día siguiente llega el despelote, un tanga que se ve por aquí, un escote por allá, y yo con mi cara de idiota reflexiono que lo mejor será que me concentre en mi libro y dejar de hacer el pena viejo verde. Estoy leyendo " El amor en los tiempos del colera". Hace unos años que leí esta novela y al volver a releerla soy consciente de cómo he cambiado. Al llegar a Bariloche tengo el primer sobresalto y a la vez la primera potra del viaje, es sábado y llego sin reserva. Empiezo a llamar a Hostels, campings, etc... y no encuentro nada, ¡¡¡Mierda!!! Llamo a hoteles y nada. Y en mi ultima opción, una posada que hay en el centro de Bariloche me dice el dueño que tiene una habitación, la cojo sin pensar en el precio. Al llegar me la enseña y tengo una habitación con baño para mi solo, las habitaciones dan a un jardincito muy chulo y solo cuesta 10 euros la noche con desayuno, ¡¡¡Joder que potra!!! Aquí pasare dos días recorriendo Bariloche y toda la zona del lago Nahuel Huapi (Cerro Campanario, Isla Victoria ,Bosque de Arrayanes, Villa la Angostura)  antes de marchar a San Martín. Toda esta zona parece sacada del Bolson ( de la pelicula "el señor de los anillos"). Algo mas : esta gente se cree que tiene el mejor chocolate del mundo, hay que ver las mega tiendas de chocolate que hay en Bariloche y como anuncian sus chocolate como los mejores. Pero de mejor chocolate, nada de nada, es de lo mas normalito. Pero me harto de comer....    

3. Hem fet el cim!!!

La mañana se despierta soleada y ventosa. Cojemos las mochilas y tomamos un bus que nos debe dejar en la base de la montaña, para comenzar la ascensión. La subida es agradable gracias al buen tiempo y en unas 3 horas nos plantamos en el Cristo Redentor. Es justo la frontera entre Argentina y Chile y hay una estatua de fraternidad entre los dos pueblos. Con el tiempo me he dado cuenta que fraternidad poca, se odian mutuamente. Hay dos refugios abandonados, perteneciente uno a cada país y nos instalamos en el chileno que es el que esta abierto. Comemos unos sandwichitos calientes que prepara Julián y descansamos, aquí nos quedamos hasta el día siguiente que haremos la ascensión definitiva. Hay una pista transitable por lo que suben furgonetas con turistas para hacerse fotos. Nosotros la pasamos tranquilos, charlando y tomando mate. A la tarde nos quedamos solos y salimos a ver el anochecer. Increíble la vista del sol desapareciendo entre las montañas. Cenamos y a dormir. Me paso la mayor parte de la noche en vela, es difícil dormir a tanta altura. Al día siguiente Gustavo me explica que ha pasado por el mismo problema, Julián como esta acostumbrado ronco a pierna suelta. Pero he aquí un problema. Mi cuerpo no tolera infusiones por lo que el mate me pasa factura y tengo un poco de diarrea.

A las 6:30 de la mañana comenzamos a caminar para la cima, el día es bueno y no sopla viento. Además subimos por la cara sombreada de la montaña por lo que el sol no nos molesta para nada. No hay absolutamente nadie por lo que se respira un aire de silencio. Yo debo parar de vez en cuando hacer mis necesidades pero me encuentro bastante bien, subo tranquilo Julián impone un ritmo adecuado para mi. A las 10:30 y tomándonos de las manos llegamos a la cima donde encuentro la vista mas increíble que nunca haya visto. El día esta super claro por lo que se ve el aura del océano Pacifico y la visión de la cordillera andina es de una belleza arrebatadora. Tengo el privilegio o la mala suerte según se mire, de hacer mis necesidades a 5200 metros sobre el mar, cuantas personas pueden decir lo mismo jejeje... Lo dejo todo bien enterrado y me siento a disfrutar de la vista. La bajada es diferente. Puede que por el cansancio, los nervios, el comer poco por la diarrea, que se me hace eterna y pesada. A esto hay que añadir que al bajar tantos metros de una vez, mi cabeza también se resiente, por lo que llego al refugio de Cristo en un estado lamentable para mi mismo. Estiro un poco, me obligo a comer y duermo 15 minutos y me recupero un poco para la bajada final. Llego abajo tocado pero satisfecho de lo vivido. En hostel me tomo una ducha, descanso un poco y me recupero muy bien. Tomo unas cervezas con Emilio, Julián, Gustavo y un montañero francés, Lorenzo, con el que tengo "buena onda". Cenamos y se hacen las tantas charlando y tomando cerveza, el viaje no podía haber empezado mejor.

2. Llego a Puente del Inca

Al llegar a Puente del Inca lo primero que pienso es que me encuentro muy solo. Me dejan a pie de carretera, una ruta que se adentra en los Andes dirección a Chile. Son las tres de la tarde y hace calor y viento con la misma intensidad. Me siento extraño, quizá sea que estoy a 3000 metros sobre el nivel del mar. No tengo tiempo a pensar porque soy abordado por Emilio que me ofrece cama en su hostel “La vieja estación”. Le contesto con esfuerzo, por el viento, que me llamo Dani y que llego de parte de Julián. Responde que algo le han comentado y me acompaña al hostel. Cruzamos una pequeña explanada de tierra en la cual voy dejando a mi derecha una hilera de barracones que hacen la función de puestos de artesanía. Pasamos sobre unas vías que fueron paso de un tren trasandino y me instalo en el hostel donde conozco a Julián. Me habla de la excursión y me recomienda beber mucho agua y salir a caminar un rato. Junto al hostel descubro el mirador de Puente del Inca. Es un puente echo de los sedimentos del rió Mendoza y a su vez se dice que fue paso de los Incas, sus dominios llegaban hasta aquí. Ando junto a la carretera, los camiones pasan a mi lado a paso de tortuga, la subida es pronunciada y las condiciones climáticas y de los propios vehículos no permiten maravillas. Cruzo otro puente y me interno por una senda donde un grupo de muleros pasan a mi lado, les saludo y recibo alguna respuesta tímida. De repente, después de subir un pequeño montículo aparezco enfrente del imponente Aconcagua. La visión es de una belleza colosal y emocionante. Continuo por el camino hasta llegar al puesto de Guarda parques. De vuelta al refugio, tres perros que salen de la nada, me siguen esperando algo que yo no podía darles. Me paro, se paran. Me giro a admirar un paisaje, se giran a admirar el paisaje. Les digo que se vuelvan de donde vengan, se hacen los locos perrunos. Hasta la misma puerta del hostel soy acompañado por mis guardaespaldas caninos. Me pego una ducha y conozco a Gustavo. Es un chico de Buenos Aires que todos los años se escapa unos días por aquí. Es “macanudo” y congeniamos muy bien. Me habla de su familia, esta casado y tiene un hijo y de su pasión por la montaña. Cenamos juntos unas pizzas que nos prepara Emilio y entablo conversación con un montón de gente. Dos chicos argentinos, un alemán que viaja en bici hacia Chile. Julián  nos habla de los últimos preparativos, comida, hornillo de cocinar, abrigos y me voy a dormir pronto. Al día siguiente, martes, iba a subir el Santa Elena de 5200 metros en dos días. Con un poco de suerte y si el tiempo acompaña, Julián asegura que veremos hasta el océano Pacifico.

 http://danienlosconfines.blogspot.es/img/puente.jpg

1. Los primeros días

El 4 de Enero del 2007 salgo del Aeropuerto de Barcelona dirección Buenos Aires. El viaje es placido por lo que aprovecho para dormir. Al llegar a Ezeiza, el aeropuerto internacional de Buenos Aires, soy recogido por Raúl, padre de Jorge. Es muy temprano pero el calor es agobiante y aunque he dormido me encuentro muy cansado. Raúl me lleva al piso que tienen Jorge y Mónica en Villa Ballester, un lugar parecido a lo que sería Terrassa con Barcelona. Allá me instalo y paso mis dos primeros días. Salgo a dar una vuelta y sufro un ataque de nostalgia sofocante por lo que me vuelvo a dormir casi todo el día. A la noche seré recogido por la familia de Jorge para ser llevado a un bonito restaurante de Capital federal, donde tomare mi primer asado y mi primer postre de dulce de leche. Después de la cena damos una vuelta en coche por el centro de la ciudad, me encuentro muy cansado pero admiro la grandeza de sus avenidas y sus luces de neon. De allí a la que es mi casa argentina, a descansar.

Al día siguiente, sábado, pasare el día con Maxi el hermano de Jorge. Paso un día agradable, hacemos la compra de su casa, por la noche hace un asado con sus vecinos y soy invitado. Comemos en un lugar muy popular (solo hacen panchos, perritos calientes) donde van muchos futbolistas famosos. Después recogemos a un amigo suyo y vamos a San Isidro, un lugar al lado de Mar de Plata donde la gente va a pasar los fines de semana, comer, tumbarse al sol, jugar a fútbol. Esta lleno de Chiringuitos por lo que elegimos uno y la pasamos tomando Quilmes y rabas. Al volver duermo un poco y a la noche ¡¡¡un verdadero asado argentino!!! . Algo pasado por agua, una tormenta veraniega, pero estuvo muy bien. Yo para no perder mi costumbre me mantengo callado casi toda la noche, escuchando sus historias cotidianas, su vocabulario divertido y tomando vino de la región de Mendoza (Raúl no deja de llenar mi vaso) por lo que acabo medio pedo. Me voy a dormir y al día siguiente ire con Maxi a vivir uno de los espectáculos mas divertidos de mi viaje, un partido de fútbol entre argentinos, y yo en medio.

Todo tipos de 30 a 50 años que saben jugar al fútbol y sobretodo joderse entre ellos. Boludo, pelotudos, la concha de tu madre… el verdadero vocabulario argentino llevado a la máxima potencia y a su mayor pasión: el fútbol. Aunque la mayoría físicamente no están nada bien hay que esforzarse al máximo porque técnicamente son muy buenos. De ahí, voy a casa a ducharme y preparar la bolsa porque a la noche salgo para Mendoza. Me vienen a buscar la hermana de Mónica y su novio Martín y nos vamos al centro de Buenos Aires. Paseamos por San Telmo, comemos unas empanadas, y Martín me comenta que tiene un amigo que es guía de montaña en Puente del Inca, lugar que pensaba conocer. Nos ponemos en contacto con el y me explica que en un par de días va a subir un pico de 5200 metros en los Andes, el Santa Elena, que serán dos días y dormiremos a 4000 metros en un lugar llamado el Cristo Redentor. Me ofrece participar y yo acepto encantado. El lunes solo llegar a Mendoza debo coger otro autobús llamado el expreso de Uspallata (  aunque eso de expreso no se porque, menudo cacharro) e ir hasta Puente del Inca al refugio “La vieja Estación”. ¡¡¡Hala, ya tengo planes!!! Damos una vuelta por Puerto Madero, el nuevo barrio bonaerense y me dejan en la estación de Retiro para cojer el Autobús para Mendoza. Vaya lujazo, el asiento se pone en posición vertical para dormir, me sirven la cena caliente, canelones, y vino ¡¡¡ole!!! Así si que se puede viajar por carretera. Dirección: Mendoza y Puente del Inca.

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